Que todos se levanten, que nadie se quede atrás  

Licenciada Katarina Tamux

  
Por ello, estamos obligados como seres humanos, cristianos y personas conscientes, a unirnos para apoyarnos a minimizar las tensiones y los medios juntos. En especial, dar nuestra mano al hermano/a más necesitado/a y afectado/a, de ser un apoyo moral, emocional, facilitar información sobre centros de apoyo o cualquier otra clase de apoyo que podemos brindarle.

Nuestras acciones como buenos seres humanos deben ir más allá que el velar por nuestro propio bienestar emocional, espiritual y física, sino también ayudar a que otros puedan tener ese bienestar y paz que tenemos, a través de acciones específicas y directas. Si no nos apoyamos entre nosotros, nadie más va a venir a fortalecer y beneficiar nuestra comunidad. Se vive mucho más feliz si tenemos una comunidad sin tanto sufrimiento causado por el mismo ser humano.  Para poder contribuir al bienestar de nuestra comunidad y de nosotros mismos como parte de la comunidad, debemos ser más sensitivos y mejores observadores sobre lo que está pasando a nuestro alrededor. Es preciso hablar y ofrecer nuestra mano al hermano/a que nos necesita con el simple hecho de ser seres humanos olvidándonos de las especificaciones que nos diferencian. No podemos resolver todos los problemas del mundo, pero podemos apoyar a nuestra comunidad desde nuestras posibilidades, habilidades, conocimientos, ya que todos tenemos algo que dar a nuestro prójimo, como todos hemos recibido también.

Estimado lector le insto a que siga apoyando a las causas en nuestra comunidad, en especial al hermano/a más necesitado/a. Y si usted por el momento se encuentra en estas necesidades o dificultades, busque apoyo en la comunidad, no está solo/a, existen muchas personas que están dispuestos a apoyar, también puede buscar apoyo 

Algunas veces sentimos la presión de las injusticias a nuestro alrededor, en otras ocasiones preferimos ignorarlos para no sufrir, pero aun así siguen sucediendo. Siempre ha habido el odio, el divisionismo, la exclusión, la discriminación, el egoísmo, el protagonismo y el sufrimiento haciendo la vida imposible a los más desafortunados siendo lo que menos necesitan para tener una vida digna

  Reconocer el valor de vivir en una sociedad tan diversa, donde podemos aprender, compartir y disfrutar las particularidades de cada cultura, como la música, la comida, los diferentes idiomas y creencias, aún sigue siendo un reto para todos nosotros, no es fácil lograr un mundo más humano e incluyente. Más de alguna vez hemos reflexionado y preguntado de cómo hacer una sociedad donde no hay sufrimiento ni maldad, de cómo poner en práctica nuestros valores y principios, adecuándonos a las diferencias que nos distingue uno del otro, practicando la tolerancia, el respeto mutuo, la convivencia, dándole importancia a lo humano que somos ante cualquier otra distinción.

Algunas veces sentimos la presión de las injusticias a nuestro alrededor, en otras ocasiones preferimos ignorarlos para no sufrir, pero aun así siguen sucediendo. Siempre ha habido el odio, el divisionismo, la exclusión, la discriminación, el egoísmo, el protagonismo y el sufrimiento haciendo la vida imposible a los más desafortunados siendo lo que menos necesitan para tener una vida digna. Con los últimos sucesos que se han protagonizado en este hermoso país, estamos viviendo en un ambiente inestable, donde nuestros derechos como seres humanos son muy vulnerables, agudizando el miedo, la preocupación, la inseguridad, el estrés y la tristeza en los hogares de nuestra comunidad.